Obesidad: por qué perder kilos no siempre significa ganar salud
En los tratamientos contra la obesidad, la balanza solo cuenta una parte de la historia. La evidencia científica advierte que no toda pérdida de peso voluntaria es necesariamente saludable. El músculo esquelético no es únicamente un tejido asociado con la fuerza y el movimiento; también cumple un papel fundamental en la salud metabólica, la funcionalidad y la calidad de vida.¹
Preservar la masa muscular es importante porque contribuye a regular el uso de energía, participa en el control de la glucosa y libera señales que influyen en otros órganos. En el Perú, el desafío es especialmente relevante: el 70 % de los adultos de entre 30 y 59 años presenta sobrepeso u obesidad, según el Instituto Nacional de Salud (INS).² Por ello, el objetivo del tratamiento no debería limitarse a bajar de peso, sino también a reducir la grasa corporal mientras se protege la función muscular y la salud metabólica.³
“En la consulta tradicional suele haber un punto ciego, y es que sabemos que los pacientes tienen un exceso de grasa, pero no sabemos nada sobre qué sucede con sus músculos”, señala Ana de Hollanda, endocrinóloga del Clínic Barcelona. Por ello, junto con la doctora Lorena Villena Yauck, endocrinóloga y gerente médico de Adium Perú, impulsa la valoración morfofuncional, una evaluación que permite analizar la composición corporal y la función muscular, más allá del peso o del índice de masa corporal (IMC).
La importancia de una pérdida de peso de calidad
Cuando una persona con obesidad pierde peso muy rápidamente o sin un seguimiento adecuado, también puede perder masa muscular. Según la evidencia científica, durante un proceso de adelgazamiento convencional, entre el 25 % y el 30 % del peso perdido puede corresponder a masa libre de grasa, aunque esta proporción varía según las características de cada persona y las condiciones del tratamiento.⁴
Cuando la pérdida de masa muscular es significativa, puede aumentar el riesgo de obesidad sarcopénica, una condición caracterizada por el exceso de grasa corporal y la disminución de la masa y la función muscular. Esta puede afectar la movilidad, la salud metabólica y la calidad de vida.
Para lograr una pérdida de peso saludable, se requiere una estrategia integral que incluya una ingesta adecuada de proteínas, entrenamiento de fuerza o resistencia y seguimiento médico. El músculo esquelético, además, desempeña un papel importante en el gasto energético y en la regulación metabólica del organismo.
Evaluar más allá del peso
En la práctica clínica, la valoración morfofuncional permite obtener una visión más completa del paciente. No se limita a medir el peso o el IMC, sino que puede incluir el análisis de la composición corporal, la fuerza muscular, la funcionalidad y la velocidad de marcha, así como pruebas complementarias, entre ellas la bioimpedanciometría y la ecografía nutricional.
La doctora De Hollanda explica que la ecografía nutricional permite observar el músculo y la distribución del tejido adiposo. Esta información puede contribuir a identificar riesgos metabólicos y orientar mejor las decisiones clínicas, especialmente en pacientes con obesidad que podrían estar perdiendo fuerza o masa muscular durante el tratamiento.
Nuevas terapias y composición muscular
La importancia de preservar la masa muscular ha cobrado mayor relevancia con la llegada de nuevas terapias farmacológicas para tratar la obesidad.
En el caso de medicamentos que actúan sobre los receptores GIP y GLP-1, estudios recientes han aportado información sobre los cambios en la composición corporal durante el tratamiento. El estudio SURPASS-3 MRI, realizado en personas con diabetes tipo 2, evaluó los efectos de la tirzepatida sobre la grasa hepática, el tejido adiposo y el volumen muscular. Sus resultados aportaron información sobre los cambios en la composición corporal asociados con el tratamiento, incluida la reducción de la grasa hepática y del tejido adiposo.⁶
Estos hallazgos refuerzan la importancia de evaluar la composición corporal durante el tratamiento de la obesidad. La pérdida de peso no debería medirse únicamente por el número que marca la balanza, sino también por los cambios en la grasa corporal, la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad.

